La leche es un producto de uso cotidiano. Debido a su alto consumo, las empresas de lácteos envían diariamente lotes de esta mercancía a las grandes superficies y comercios. Aunque la leche no es el único producto lácteo que se comercializa, si es el que tiene unas características más especiales para su transporte. ¿Sabes cómo se lleva a cabo el transporte de leche?

Características y especificaciones sobre el almacenamiento de la leche

Al ser un producto perecedero, el tratamiento de esta mercancía debe realizarse bajo unas condiciones muy controladas. Además de la normativa general referente al transporte de mercancías, los productos lácteos están regulados por un acuerdo de “transportes internacionales” y de vehículos especiales acondicionados para este fin.

Desde el ordeño, las condiciones térmicas e higiénicas son de vital importancia. La leche debe mantenerse a temperatura baja para evitar el desarrollo de bacterias. Los equipos que se encarguen del enfriamiento deben seguir las normativa vigente. La leche se almacena en estos contenedores hasta que se vaya a realizar su transporte.

El cuidado de la calidad de la leche debe realizarse desde el inicio del proceso. La alteración o degradación de este producto no puede corregirse en operaciones posteriores, quedando comprometida su calidad y su condición para la salud. Después del ordeño, la leche ha de enfriarse y almacenarse en un tanque específico a una temperatura aproximada de 4ºC. Por lo general, la temperatura de conservación puede variar en función de la cantidad del tanque. El objetivo principal es mantenerla a una temperatura baja pero evitando la congelación de la carga. Si la leche llega a congelarse, el agua que la compone se separa en forma de hielo, de la parte sólida y grasa. Este proceso altera su composición por completo.

Se recomienda que el tiempo máximo de conservación de la leche cruda sea de 48 horas, después sufre una serie de cambios que pueden afectar a su estado. Por otro lado, los productos lácteos son muy sensibles a la absorción de olores y sabores que puedan tener cerca. Es por ello, que recomiendan tenerlos alejados de alimentos o otros elementos que desprendan un alto grado de olor.

El transporte de leche: ¿qué hace falta saber?

Uno de los principales problemas para el transporte de leche y otros productos lácteos y, en concreto, de la leche es la ruptura de la cadena de frío. Igual que ocurre con otros productos perecederos, como la carne o las frutas y verduras, corren el riesgo de deteriorarse o echarse a perder en el transporte. La solución a este problema es utilizar camiones isotérmicos que puedan mantener las condiciones de temperatura idóneas para la mercancía.

Antiguamente la leche se repartía de forma diaria en botellas de cristal pero este proceso ha cambiado mucho. Aunque en algunos sitios se siguen utilizando los tarros lecheros (para transportar pequeñas cantidades de leche), el uso de camiones cisterna es el más extendido.

El uso de camiones cisterna  ha añadido numerosas ventajas: 

  • Estos camiones no sólo transportan la mercancía, sino que puede almacenarla por un tiempo determinado sin alterar sus propiedades
  • Los tanques suelen ser de aluminio o acero inoxidable, además de materiales aislantes, que permiten que mantienen las características de la carga
  • Su forma circular o elíptica ofrece una mayor estabilidad del camión en marcha. El tanque suele dividir la carga en secciones para evitar lo máximo posible el movimiento. En el caso de la leche, el movimiento podría producir un efecto batido que separaría la grasa y produciría una pérdida de propiedades.