El desarrollo del sector logístico ha ayudado a que se pueda transportar cualquier mercancía más rápido y más lejos. Este es el caso del transporte de alimentos. Para poder ser transportados y conservar sus propiedades, este tipo de mercancías (y otras) necesitan embalajes que las protejan. Sin embargo, la proliferación del uso de plásticos y polietileno están generando toneladas de envases que dañan el medio ambiente. Para combatir este problema se están desarrollando los envases biodegradables ¿Los conoces?

Los envases biodegradables

Con envases biodegradables nos referimos a aquellos envases o recipientes que se degradan de forma natural y rápida una vez que se han utilizado. Se reduce así, su impacto sobre el medio ambiente. Los envases biodegradables pueden estar hechos con elementos químicos pero al descomponerse pueden hacerlo en forma de nutrientes y biomasa (condiciones normales que se encuentran en la naturaleza).

Este tipo de envases hay que diferenciarlos de los denominados “envases compostables”. Estos envases además de degradarse se compostan, es decir, que se convierte en compost o abono. Para poder considerarlo compostable el material debe biodegradarse a la vez que el resto de materia orgánica que llega a una planta de compostaje.

Aunque la mayoría de ellos están en proceso de desarrollo y estudio, ya hay algunos tipos de envases biodegradables:

  • Envases PET: Estos envases se denominan poliésteres. Las principales características con las que cuentan son que presentan un peso ligero, son resistentes, transparentes y brillantes. Pueden conservar el sabor y el aroma de los alimentos y son una barrera eficaz para los gases. Lo mejor de todo: son totalmente reciclables.
  • Bioware: Tienen un aspecto parecido al plástico. Están elaborados a partir de resinas procedentes del maíz. Su mayor uso es para ensaladas y sopas listas para el consumo.
  • Biota: Este material también proviene del maíz y puede disolverse aproximadamente en 80 días. Se suele utilizar para el agua embotellada.