A todos nos ha tocado alguna vez encontrarnos en un atasco, una situación que no es plato de buen gusto para nadie, muchos conductores incluso se ven inmersos en largas retenciones prácticamente a diario. Por ello es importante tener en cuenta algunos consejos para conducir en un atasco y mantener la calma para enfrentarse a la situación con éxito.

Las causas de un atasco pueden ser muy diversas, desde una operación salida por vacaciones, obras en la carretera, cortes de carril, incorporación de vehículos, accidentes, corte de un carril, condiciones climatológicas adversas, etc. El secreto para conducir en un atasco de forma segura está en mantener la distancia con el vehículo delantero, mantener una velocidad adecuada y procurar mantenerse alerta para anticiparse a diferentes situaciones para reaccionar a tiempo ante posibles situaciones de riesgo.

Desde Transreyes os ofrecemos algunas recomendaciones útiles para conducir en un atasco para llegar a vuestro destino sin perder los nervios.

Mantener la distancia de seguridad

Uno de los accidentes más frecuentes que se producen en los atascos son causados por no mantener la distancia de seguridad correcta. Es muy importante mantener una distancia con el vehículo delantero que permita frenar a tiempo y no chocar contra él en caso de un frenazo brusco. Para calcular la distancia, debemos tomar un punto fijo de la vía como referencia y contar mentalmente 2 segundos (1001, 1002) desde que pase el vehículo con el que hay que mantener la distancia de seguridad hasta que lo haga el nuestro. Aunque si está lloviendo, la calzada está mojada y las condiciones meteorológicas son adversas, hay que prolongar la cuenta hasta unos tres o cuatro segundos.

Aminorar la velocidad

Si nos aproximamos al atasco, debemos reducir la velocidad, dejar de acelerar e ir frenando progresivamente hasta llegar a la retención. De este modo advertiremos a los demás conductores que nos siguen de que también reduzcan su velocidad. Además, consumiremos menos combustible y evitaremos desgastes prematuros de las piezas del embrague.

Una vez en el atasco, no hay que abusar del pedal de embrague (evitar los “tirones”), solo usarlo cuando sea necesario, es decir, a la hora de detener el vehículo y reanudar la marcha. Para dañar lo menos posible el sistema de embrague, no se debe mantener el pedal del embrague pisado y la marcha engranada.

Cuando parezca que la congestión está empezando a disolverse, no es momento de confiarnos y acelerar de forma brusca para recuperar el tiempo perdido, ya que el embotellamiento puede aparecer de nuevo más adelante. Acelera un poco menos que el vehículo delantero, nos ayudará a mantener la distancia de seguridad y a dosificar las frenadas.

Y muy importante, evitar el cambio de carril contaste, ya que con esta maniobra no vamos a llegar antes, es más, es una de las causas de que la circulación se ralentice todavía más. Y si se diera el caso de tener que cambiar de carril, hay que indicar nuestra maniobra con el intermitente para avisar al resto de conductores (seguridad vial ante todo). Tampoco ayuda en un atasco estar tocando el claxon constantemente, lo mejor es mantener la calma y respetar al volante.

No debemos olvidar el llamado “efecto acordeón”, una situación que debemos evitar. Suele aparecer cuando el conductor de un vehículo comienza a hacer cambios bruscos de carril, no conduce de forma suave y no mantiene las distancias de seguridad con el resto de vehículos. Esto desencadena un efecto de imitación por el resto de conductores, que produce el “efecto acordeón” del tráfico, que puede acabar en algún accidente por colisión.

Cuando el atasco se produce dentro de un túnel, debemos encender las luces de emergencia del vehículo y apagar el motor si la retención dura más de dos minutos, de esta forma evitaremos la acumulación de dióxido de carbono en el túnel.

Anticiparse a las situaciones

Procurar mantener la vista varios vehículos por delante del nuestro nos dará un margen de reacción para anticiparnos y reaccionar a tiempo, de este modo evitaremos situaciones peligrosas y parones innecesarios.

Por otro lado, no debemos perder de vista los retrovisores para tener controlados tanto a los vehículos que nos proceden como a los que están a nuestro lado. Controlar sus movimientos sobre todo en las aceleraciones.

Facilitar el “efecto cremallera 1+1” nos facilitará la circulación, esto quiere decir que en las vías por donde circulamos dejemos incorporarse a otros vehículos con paso intermitente y alternativo de un vehículo de cada carril.

Otro consejo para circular en un atasco: evitar el “efecto mirón” en los casos de accidente. Si hay vehículos accidentados en un lateral de la vía, no debemos reducir la velocidad, dejando de acelerar e incluso frenando para ver qué ha sucedido. Esto puede provocar que se vaya formando una retención del tráfico poco a poco.